miércoles, 30 de junio de 2010

¿Hasta cuándo el divide y vencerás?

En los inicios el aprendizaje se aglutinaba en una sola materia, a saber, LA FILOSOFÍA, aunque ya Aristóteles en su libro FÍSICA, dividía entre matemáticas, física, filosofía primera, etc.
Pero esta división hay ido aumentando con el paso de los años y han aparecido muchísimas materias, entre ellas, historia, geografía, matemáticas, física, química, religión, medicina, etc., y ojo que estoy enumerando las materias troncales, porque de éstas además aparecen otras como, ingeniería de puertos y caminos, ingeniería informática, ingeniería industrial, estadística, y un sinfín que no me voy a poner ahora a enumerar. Si además cogemos una de estas materias vemos que aparecen dentro de ellas innumerables especializaciones, y el lector en este punto se preguntará que a dónde quiero llegar.

Antes de que el lector se desoriente del todo y abandone este blog voy a explicarle, el porqué de esta entrada. Llevo un tiempo fijándome en que la gente se suele especializar en una rama de una materia concreta haciéndose poseedor de un gran conocimiento sobre su especialización, un sabio, se podría decir, y esto no es malo, pero puede llegar a un punto que antepone su conocimiento al resto de los conocimientos, y de alguna forma puede llegar a ningunear los "otros conocimientos". Para intentar clarificar mi posición voy a poner un ejemplo, hoy he estado leyendo un blog sobre una persona experta en usabilidad y arquitectura de la información, en uno de sus posts había escrito que "lo más importante" son las interfaces y el autor podría enumerar muchos argumentos donde le tendríamos que dar la razón de manera inexorable. Pero da la casualidad que si hablas con un administrador de bases de datos, te dirá que "lo más importante" son los datos y de nuevo nos bombardeará con n argumentos, todos dignos de aprobación, y es increíble que si hablásemos con un experto en cualquier otra rama podría ofrecernos un abanico de argumentos exponiéndonos que su rama es "lo más importante". Y aquí es donde empieza a perder la credibilidad el primero, el segundo y el resto de expertos.

Personalmente, creo que nada es "lo más importante" sino que cada cosa es importante en su medida, y lo realmente importante es el todo y el todo visto como una composición de las partes, y digo composición y no agregación, porque no creo que ese todo pueda sobrevivir a una de sus partes. En el campo del desarrollo (que es donde mejor me muevo, debido a mi "especialización"), no puede existir una gran aplicación donde la interfaz sea muy buena, pero por ejemplo la aplicación no sea mantenible, o no puede existir una gran aplicación donde tenga una estructura de datos inmejorable, pero la interfaz sea bochornosa, y así con cada una de sus partes. Dejemos de "dividir" y empecemos a "componer".

Pero bueno en realidad no estoy diciendo nada nuevo, yo creo que esto es sabido por todos, pero no soporto cuando leo a expertos que a propósito o inducidos por su súper yo piensan que su rama o especialización se puede sobreponer a cualquier otra, para mi esto es el claro ejemplo de la definición de hombre masa expuesta por Ortega y Gasset.

"He aquí un precioso ejemplar de este extraño hombre nuevo que he intentado, por una y otra de sus vertientes y haces, definir. He dicho que era una configuración humana sin par en toda la historia. El especialista nos sirve para concretar enérgicamente la especie y hacernos ver todo el radicalismo de su novedad. Porque antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es sabio, porque ignora formalmente cuanto no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es «un hombre de ciencia» y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio."
José Ortega y Gasset. La rebelión de las masas.

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